Banca de fomento agropecuario, tasas subsidiadas

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* NOTA: Las opiniones expresadas en esta publicación no necesariamente reflejan el pensamiento de www.agriculturayganaderia.com y son responsabilidad exclusiva de quien las emite y/o de su actor.

Por: Miguel Ángel Lacouture Arévalo* / Autor Invitado

Agricultura & Ganadería

(MALA – Viernes 20 de enero de 2023).- Con la creación del Banco Agrícola Hipotecario en 1927, antecedente de lo que se conoció desde 1931 hasta 1999 como la Caja Agraria, Industrial y Minera, se abrió el fomento agropecuario cuya función primordial fue servir como banco de fomento a empresarios del campo colombiano. Prestando apoyo financiero al sector agropecuario a través de colocaciones de créditos a tasas de interés accesibles a la población rural, para el desarrollo de sus empresas.

En la expansión de sus operaciones la Caja Agraria, asumió la intermediación de insumos y maquinarias para el desarrollo de su objeto básico: El fomento agropecuario.

En 1999 se liquida, dando paso a lo que hoy es el Banco Agrario de Colombia. La carga laboral y sindical junto a la burocratización de la entidad, condujo a su liquidación en el gobierno de Andrés Pastrana, siendo ministro de Agricultura y Desarrollo rural Carlos Murgas con el apoyo de su viceministro Juan Gonzalo Botero. “En 1991 fue objeto de un millonario robo en Bogotá.

En 1999 una investigación de la Contraloría General de la República de Carlos Ossa Escobar determinó que más del 70% de los grandes deudores morosos de la caja eran personas no relacionadas con el campo y el 30% eran grandes agricultores y ganaderos. Perdiendo totalmente el objeto para lo que se creó.

En el Cuatrienio del Gobierno Duque, el Banco Agrario, empresa de economía mixta, que remplazó la extinta Caja Agraria, ejecuta las líneas de créditos LEC (Líneas Especiales de Crédito), para que los diferentes productores que componen la cadena agropecuaria puedan financiar sus actividades productivas con tasas de interés preferencial.

Las LEC ofrecen subsidios a las tasas de interés de los pequeños, medianos y grandes productores, que requieren financiamiento para el desarrollo de sus procesos productivos en el sector agropecuario y rural colombiano.

Las tasas de colocación de recursos en el gobierno anterior partían desde el IBR-2% (El IBR es una tasa de interés de referencia de corto plazo denominada en pesos colombianos, que refleja el precio al que los bancos están dispuestos a ofrecer o a captar recursos en el mercado monetario.), en las «LEC promoción de la oferta de maíz nacional municipal Popayán 2022». Si tenemos en cuenta que durante todo el 2022 el IBR estuvo en 10.9%, tendríamos una tasa efectiva anual de colocación muy asequible desde el 8.9% nominal anual, brindando comodidad al empresario para su amortización.

Con estos intereses el Banco Agrario cumplió una real función de fomento agropecuario, llegando, apalancando colocaciones récord de $6 Billones de ellos $ 4.5 B, salieron por vía LEC con tasas subsidiadas.

En la idea de hacer de Colombia una potencia alimentaria, se ha dejado de lado el tema del subsidio a las tasas de interés. Hoy se hace más que necesario, a 18 de enero el IBR es del 12.638% nominal, 12.814% efectiva a 365 días, para tasas de colocación al empresario del campo los intereses son los siguientes: para el pequeño IBR+6.7%, mediano y grande 9.5% nominal anual, para una tasa nominal total del 19.383% y del 22.183%; Pasamos del 8.9% hasta 22.183% anual.

Los subsidios a la tasa de interés de colocación deben reforzarse, aumentarse y mantenerse. Es el vehículo para lograr el desarrollo agropecuario y rural, así como la seguridad alimentaria a través de la autosuficiencia con la producción de alimentos en nuestros campos. Si las tasas bajan aumenta el área cultivada y ganadera, mejora la asistencia técnica y la aplicación de insumos agropecuarios sostenibles, disminuye costos y garantizamos mayor y mejores puestos de trabajo en el sector rural.

Las tasas de interés al sector agropecuario deben ser subsidiadas con seguimiento en la ejecución de su inversión del crédito y del extensionismo agrícola estricto para así entonces brindar a la Nación seguridad alimentaria.

* Miguel Ángel Lacouture Arévalo, Práctico en Desarrollo Rural y Agropecuario. @lacoutu

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